Recuperando el placer de programar

Hoy creo que es Miércoles. Encendí la computadora en Windows. Yo escribo en mi habitación y el mundo arde alli afuera! :)

Estoy contento, me siento tranquilo, me siento aliviado. Lo fundamental, lo que hace que me sienta así es que tengo muchas ganas de escribir, escribir código de programación y estas lineas.

Tengo 42 años, me siento bien de ánimo, no estoy muy bien de salud pero espero que eso mejore pronto. Lo que me hace sentir bien es la emoción que siento producto de muchos otras emociones. La emoción principal es la alegría. Estoy alegre porque siento muchas ganas de programar y hacer las cosas con ganas, disfrutando lo que uno hace, es lo mejor y lo que más me hace feliz.

Durante muchos años he estado intentando comprender que es la felicidad o si era algo posible de lograr. Lo que hoy entiendo con respecto a ello es que la felicidad son pequeños momentos que aparecen como destellos de luz, he aprendido a ser consciente de ello mientras suceden porque no son duraderos, hay me doy cuenta de esos instantes luminosos he intento disfrutarlos.

Haber recuperado el placer de programar, disfrutarlo lo que me provoca felicidad. Si digo que lo he recuperado es porque lo estaba perdiendo. He estado participando en proyectos que hice todo lo posible para disfrutarlos pero no se dio asi. El peligro de participar en proyectos que no sean los propios te pone en una situación complicada. Te vez obligado por las circunstancias a dar mucho más de lo que estás dispuesto a dar, te exiges, te estresas y terminas agotado, como en un ring de boxeo esperando que suene la campana del último asalto que no llega y lo esperas con todas tus ansias.

En ese contexto, lo peor que te sucede es que pierdes lo más valioso que tiene un ser humano. La libertad. El factor que determina y garantiza el deterioro de todo en este mundo, es el dinero o el erróneo concepto sobre el dinero que tienen muchas personas. Ya dedicaré todo un texto a ese asunto. Yo no programo por dinero, lo hago por placer, porque lo disfruto y así lo haré siempre, de lo contrario no lo haré más. Sea lo que sea que haga, lo haré porque quiero hacerlo, por placer o no lo haré. La receta más efectiva para perder la libertad es hacer algo que uno no elige o del modo que no prefiere hacerlo.

Lo más lógico y común, es que las personas se dediquen a una tarea con el único fin de conseguir dinero. No tengo crítica alguna hacia esas personas. Cada cuál sabrá lo que hace y porqué razones o motivos las hace. Tengo opinión formada al respecto. No intento hacer de mi cosmovisión una prédica. Siempre expreso libremente lo que se me ocurra sin que me preocupe las consecuencias de ello, me tiene sin cuidado y no me interesan.

En mi caso en particular, sería indigno y humillante asumir que soy una persona que hace las cosas únicamente por dinero. Yo sentiría verguenza de mi mismo. Me sentiría un retrasado, involucionado, un ser para nada ético y moral, una bestia sin principios, un ignorante o un desperdicio viviente con graves problemas existenciales.

Me atormenta la idea de que un Médico, un Policía, un Soldado, un Funcionario Público, un Bombero, un Maestro, un Artista, etc, hagan las cosas únicamente por dinero. Así como hay miles de oficios y actividades. Solo pensar en ello me provoca una tristeza enorme. Me desanima y pierdo la fé en las personas y en la humanidad. Si alguien me convenciera de que el Dios Dinero es quién manda y rige todas las reglas de este mundo, yo pensaría de que la humanidad es bestial, antinatural, dañina y merece lo peor de los destinos.

Talves, es muy probable que muchos piensen que mi postura o ideas no son correctas. Tendrán sus argumentos para creer en ello. Tendrán sus razones, yo tengo las mías. Tengo sobrados argumentos, tantos que solo los ignorantes no podrían entenderlos o aceptarlos cómo válidos. Como he dicho, haré un texto refiriéndome específicamente a ello sin el más mínimo ánimo de convencer a nadie. El solo hecho de que una persona no pueda darse cuenta por sí sóla ya me hace perder todo tipo de esperanzas de que pueda comprender las absurdas y dañinas consecuencias del actual sistema económico imperante.

Por todo esto estoy feliz. Por seguir abrazado a una idea que me hace sentir bien. Por sentir un sintonía entre lo que siento y lo que hago, coherencia y amor propio para sostenerla. Por alejarme de contextos tóxicos en donde la libertad y la alegría de vivir haciendo lo que uno ama son hipotecados en una banca nefasta como todas las bancas y los sistemas financieros existentes.

Comentarios

Entradas populares