jueves, 20 de febrero de 2020

En Laferrere estamos Desarrollando Software

Mi nombre es Ricardo, soy Programador Informático Autodidacta desde hace 24 años. Vivo en Argentina, Buenos Aires, Partido de La Matanza, Ciudad de Laferrere. Si señores. Yo vivo en Laferrere. He participado en diferentes proyectos informáticos durante los últimos años. De dichos proyectos en los cuales he participado, solo algunos se han realizado en Argentina y la mayoría han sido para el exterior, de manera remota, a distancia y no de modo precencial.

Fueron esas actividades internacionales las que me han permitido formarme, aprender y autosuperarme mucho más allá de mis propios límites, recorrer un largo y difícil camino de conocimiento y saber, ganar experiencia y sobre todo tener cara a cara el fracaso y el éxito, crecer a través de superar obstáculos y desafíos, vivir en carne propia la vertiginosa experiencia de volar alto, caer y volver a intentarlo hasta lograrlo nuevamente. 

Desde el año 2012 me dedico tiempo completo al desarrollo de software de código libre, código abiero conocido como Open Source basado en el glorioso GNU y las licencias GPL, LGPL y LGPL2, además de las licencias Apache, MIT y otras. No está demás decir que uno de mis ídolos principales es Richard Stallman.

Desde el año 2009 que utilizo el framework Qt con el lenguaje de programación C++, también desde el año 2012 utilizo y programo en el lenguaje QML del framework QtQuick de Qt. Con este último ya voy por el °4 año de desarrollo del Software Unik Qml Engine, un motor QML para la ejecución de aplicaciones del tipo QtQuick programados con el lenguaje QML/JS provinente de distintos orígenes tales como servidores remotos, carpetas locales y principalmente de repositorios git como GitHub.com, GitLabs u otros similares.

Soy Mendocino pero desde hace 34 años VIVO EN LAFE. Yo nací en Malargue Mendoza en el año 1975, para ser más preciso nací un día 20 de Junio de 1975. Vine a Laferrere de vacaciones en el año 1983 y luego toda mi familia se vino a vivir a Laferrere en Marzo de 1986.

En Mendoza había completado el °5 grado de la escuela primaria. A partir de mi llegada a tierras bonaerenses asistí algún tiempo, en los períodos lectivos 1986 y 1987 a la Escuela Perito Moreno N° 112. Todos estos detalles no afirman de modo alguno que yo haya asistido en tiempo y forma a los 7 años de la única  escolarización obligatoria de aquella época, la primaria.

Del total de los 7 años, 5 en Malargue y 2 en Laferrere, he asistido exporádicamente por suerte. El sistema educativo en general, conjuntamente con las circunstancias que me han rodeado a lo largo de mi infancia, han conformado un contexto horrible, delincuencial, ilegal, de torturas físicas, psicológicas, abusos también de ambos modos, discriminación, bulling, maltrato por parte de docentes, padres y alumnos, así mismo un sin fin de calamidades a los que nos tienen acostumbrados la bestialidad de los neurotípicos contra un menor indefenso, solo, abandonado por su padre, por el estado y hasta por sus hermanos.

Con lo anteriormente dicho, no intento ni pretendo victimizarme, no hace falta, sé que soy una victima de por sí, no hace falta que ponga cierto énfasis en ello para que alguien me lo reconozca. No lo necesito. El solo hecho de ser consciente para mí ya es suficiente. He hecho referencia a ello solo a los fines de contar mi historia, la realidad, para justificar mis errores y para realzar el mérito de cada uno de mis humildes logros.

Debido a que no tenía los recursos necesarios como para estudiar, la falta de útiles, vestimenta, alimentación y otros males, casi nunca asistía al colegio porque me iba de gira a pedir comida en los almacenes o directamente a comer de los tachos de basura. Se puede decir entonces que estuve a punto de ser un muerto de hambre, dicho en el sentido más literal de la palabra y que no tengo prácticamente ningún tipo de estudios escolares.

Todos los años que he asistido al colegio, he ido únicamente impulsado por el natural instinto de supervivencia, el que me motivaba a ir al colegio a comer arroz con leche amargo (porque la azucar siempre estaba en el fondo de la olla o en la casa de la seladora). Algunas veces existía la posibilidad de que me den de comer algunas galletas o alfajores, con hormigas por supuesto.

En general no asistía a clase para aprender. Por deficiencias en los programas curriculares obsoletos y la falta de idoneidad de quienes deberían aplicarlos a nivel institucional o administrativo, así como su precaria aplicación a nivel práctico en las aulas, por dichas razones es que yo no tenía ni el más mínimo interés en asistir a clases. Lo que me enseñaban no me interesaba, lo aprendía en 2 horas e insistían en repasarlo semanas enteras porque otros alumnos necesitaban más tiempo para aprender.

Siempre me ha gustado aprender. Lamentablemente, las maestras, mis servidoras públicas, quienes cobraban un sueldo de mi bolsillo, en el colegio aplicaban un método perfecto para que uno sienta un profundísimo deseo de alejarse o desinteresarse de todo conocimiento o saber. Nunca existió un criterio correcto de aplicación de disciplina sin que ella se confunda con infundadas acciones de represión a discreción, aplicadas sin ningún sentido lógico ni justo.

Si. Es cierto. He llegado a odiar profundamente la escuela y todo el absurdo sistema educativo. Lo cierto también es que he llegado a odiar a la humanidad en general. He llegado a sentir un profundo deseo de entrar a los distintos establecimientos educativos, laborales o sociales con un arma y comenzar a disparar, no flores, otra cosa, balas de pintura talves.

Sientansé libres de afirmar a ciencia cierta que el loquito y anormal soy yo. Eso a mí no me afecta en nada. Precisamente en el colegio es donde se encargaron o hicieron el intento de convencerme de que soy el peor ser humano que ha habitado este planeta. Lamentablemente para quienes así lo han pensado, sus falaces afirmaciones no han hecho mella en mi. Al contrario, desde muy pequeño, cuando no sabía nisiquiera discernir entre lo correcto y lo incorrecto, ya percibía que era mejor persona que el común de la gente. Ya desde mi pubertad he llegado a la absoluta y plena convicción de que soy una persona muy valiosa, fuerte, capaz y llena de virtudes, cualidades de las cuales muchos de los que me han difamado  carecen.

Nunca en un aula me han hablado de amor, de emociones, de Astrología, de educación sexual, civilizaciones o seres superiores, de tecnología de última generación, de sueños, de filosofía, de auto conocimiento, de introspección, de vocación, de meditación, de metafísica, de la libertad individual, de independencia personal, de la libertad de expresión, de Justicia Social, de Derechos Laborales, de medicinas alternativas, de ciencia no oficial, de la energía libre, de edonismo, empatía, altruismo o solidaridad.

Hay un echo inobjetable. Por mi paso y transcurso dentro del sistema educativo nacional, en raras ocasiones, de manera excepcional, he tenido la dicha de ser educado por Maestras con mayúscula. Personas que han sido muy importantes a lo largo de mi infancia debido a que me han brindado afecto, cariño, comprensión, respeto, dedicación, empatía, honestidad, profesionalidad y un montón de virtudes que denotan la inmensa calidad humana de esas Maestras.

Todo el contexto aquí narrado y expuesto cual preámbulo inconexo con el asunto en cuestión, ha sido manifestado solo a los fines de dejar constancia de mis aptitudes como un autodidacta en plena potencia, además de ser un caso testigo de cómo una mente humana, totalmente quemada, arruinada y situada bajo las peores circunstancias, aún así, puede auto superarse, crecer, aprender, corregirse y salir adelante, al punto tal de convertir las desventajas en desafíos y obstáculos superados, transformando un contexto desfavorable en una nueva realidad de futuro y proyección hacia nuevos y mejores objetivos.

Yo soy una prueba viviente de que el ser humano, sin importar en qué situación se encuentre o qué tipo de realidad traumática haya atravesado, aún así, puede encontrar un camino, una salida y un destino, viviendo una mejor situación y en una nueva realidad. Todos podemos avanzar hacia una realidad mejor. Nunca es fácil pero es posible. Nunca debemos perder las esperanzas, la fé y la confianza en nosotros mismos. Podemos lograr muchas cosas y superar muchos objetivos si hacemos el esfuerzo, si nos sacrificamos, si ponemos el corazón y la pasión en ello. Los resultados nunca están garantizados pero aumentar nuestras posibilidades al máximo, debemos ser perseverantes, comprometidos y apasionados en aquello que nos proponemos lograr, no existe otra manera de lograrlo.

A la edad de 13 años, cuando dejé de asistir al colegio me decidí a escribir poemas y cuentos. Todo lo escribía en unos cuadernos de 24 hojas porque no tenía dinero para el de 48. Por más que pensara mucho antes de utilizar cada hoja, a esa edad comprobé que tenia muchos errores de ortografía y que debía auto superarme.

Fué así que estuve escribiendo durante 7 años en los cuadernos hasta la edad de 20 años. Cuando por fín alcancé, de manera autodidacta, todo el conocimiento necesario como para poder escribir de manera correcta, fué entonces cuando me decidí a dejar de escribir con lapicera y papel pasando a escribir en una máquina.

Ya era el año 1995 cuando fuí a comprar una máquina de escribir, estaba decido a comprar una máquina de escribir electrónica. Recorrí los locales de venta en muchos de ellos se mostraban unos televisores pequeños a los que llamaban monitores. Junto a esas pantallas también se mostraban unos teclados. En ese momento yo no tenía ni la más mínima idea de qué eran esos aparatos, para qué servían y mucho menos que operaban en conjunto.

Un día entré a un local de artículos electrónicos en la ciudad de San Justo y pregunté los precios de las máquinas de escribir. Luego pregunté por esas pantallas. El vendedor me dijo -Esa es una computadora, viene completa, el monitor, el teclado y el CPU-. Yo acepté su explicación sin decir absolutamente nada, sin repreguntar y me volví  a casa. De regreso a mi hogar yo intentaba memorizar esas palabras atípicas que me había mencionado el vendedor. Me preguntaba -¿Dijo monitor? , ¿CEPEÚ o SEPEÚ?, ¿teclado, cómo teclado, así le dicen a la máquina de escribir de la computadora?-. De una sola cosa estaba seguro, era que me compraría una computadora aunque tarde décadas en aprender a utilizarla.

Para esos años, yo tenía 21 años, ya llevaba como 5 años trabajando de Tornero Metalúrgico. Mientras hacía funcionar el torno de manera automática, me dedicaba a leer revistas con artículos sobre INFORMÁTICA. De todo lo que leía entendía el %0.00001. Reflexionaba sobre la posibilidad de inscribirme en un curso de dactilografía, me parecía imprecindible aprender a escribir sin mirarme las manos al presionar las teclas y utilizando todos los dedos. Pensé que si lo aprendía por mi cuenta en algún momento lo lograría. En ese momento no sabía que recién aprendería a escribir sin mirarme las manos 15 años después.

Fue así que decidí inscribirme en un Curso de Operador de PC en la ciudad de San Justo. A la cuarta semana me dí cuenta de que el curso estaba diseñado de tal modo que no importaba lo rápido que uno aprenda, ellos tenían la nefasta intensión de enseñarme a un ritmo lento y duradero para que yo estuviese abonando la mayor cantidad de meses posible. No me querían enseñar, su interés principal era utilizarme como cliente la mayor cantidad de tiempo posible.

Cada vez que yo aprendía algo, me lo volvían a enseñar y yo le decía al profersor -Todo eso ya lo sé, ya me lo enseño, ya lo practiqué.- A lo cual el profesor respondía -No importa, todos los demás estudiantes aún no lo pudieron captar. Lo vamos a ejercitar de nuevo.-

Lo que me gustó muchísimo es estar frente a una computadora. Recuerdo que utilizaba una PC XT i286. Creo que tenían 4Mb de RAM y disco rígido de 30Mb. Lo que sí estoy seguro es que tenían monitor Hércules monocromático y lectoras de diquette de 5 pulgadas y un cuarto. La primera vez que utilicé esa PC, sentí que estaba frente a lo más interesante e importante que jamás haya tenido frente a mi. Ese si que fue todo un flash.

Un día de regreso a casa, entro al local donde vendían una PC y le pregunto cuanto dinero costaba un PC. Cuando me dijo el precio no me sorprendí porque supuse que su valor iba a ser altísimo. Cuando calculé todo el dinero que me costaría continuar con el curso de 2 años más aprendiendo a paso de tortuga, todo ese dinero malgastado en un curso que me retrasaría, ese dinero era equivalente al dinero que costaba la PC. El problema era que el curso lo pagaría mensualmente y la PC se requería pagar al contado. Consiguiendo un crédito me costaría 6 años pagarla.

Comencé a ir clandestinamente a las salas donde estaban las PC para utilizarlar y aprender a mayor velocidad por mi cuenta. Fue así que comencé a aprender de manera hiper rápida. El profesor se enteró de lo sucedido y me hizo un llamado de atención y a partir de ese momento me decidí a hacer el esfuerzo que sea necesario por tener un PC en mi habitación.

Conseguí el crédito y compré la primer PC de mi vida. Era una PC AT i386 con un micro de 33Mhz, 4Mb de RAM, disquetera de 3 pulgadas y media, monitor Hércules monocromático de 14 pulgadas Ambar, teclado y SIN DISCO RÍGIDO. Estuve todo un año booteando desde los disquetes con el D.O.S (Sistema Operativo de Disco de Microsoft) para editar archivos .BAT con el edit.com (El editor con el cual se editaban los archivos en el D.O.S).

Así estuve un tiempo hasta que un día mi hermano Mario me trajo un disco rígido que habían descartado de una PC porque estaba roto. Era un disco rígido de 90Mb. Lo enchufé en la PC y accedí con el D.O.S. Hasta el momento nunca había utilizado el sistema operativo Windows. Navegando por las carpetas fui encontrando diferentes ejecutables con la extensión .com y .exe, los cuales al ejecutarlos me indicaban que había un error por no encontrarse la carpeta Windows. Yo ya había navegado por dicha carpeta y me dí cuenta de que la misma no estaba en un lugar esperado o requerido. Como ya sabía utilizar el comando MOVE, moví la carpeta Windows a la raíz del disco. Los comandos comenzaron a ejecutarse pero todo siempre del D.O.S.

Una mañana encendí la PC y arrancó Windows 3.11! Sin nisiquiera darme cuenta había reparado el sistema. Mis ojos no podían creer lo que veían. Dentro de mi habitación tenía funcionando uno de los sistemas informáticos más avanzados de la época! Sin dudarlo nisiquiera 0.00000000000001 segundo fui corriendo a comprar mi primer Mouse, lo conecté y por fín pude utilizar el Paint. Volví a sentir que ese era uno de los momentos más inolvidables de toda mi vida.

Esta historia continuará...

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